hORA 8:10, 21/11/09. Al Padre Pío se le puede ver solo durante la celebración  eucarística y en las largas horas de confesionario.Pero  para poder un lugar en la iglesia y cerca del altar, es necesario madrugar. La explanada de la iglesia, a las 4 am,  ya está repleta de personas que se empujan para poder entrar primero.

           A la hora establecida se oye el anuncio "Se inicia la Santa Misa". Se hace un silencio profundo. Acompañado por dos religiosos sale el Padre Pío de la sacritía dirigiéndose al altar. Todos quieren verlo y, posiblemente hasta tocarlo.

             La misa dura casi una hora. El Padre Pío vive la santa misa sufriendo los dolores del crucificado y dando un profundo sentido a  las oraciones litúrgicas de la iglesia.

              Cuando decía: "Este es mi cuerpo,,,y esta es mi sangre"  su rostro se transfiguraba. Olas de emoción lo sacudían como si el debate con que lo aprisionaban invisibles presencias lo llenarán a veces de temor, alegría, tristeza, congoja, dolor. Se podía seguir en la expresiòn de su rostro, el misterioso  diálogo.

                            Este sacerdote que se detiene ante el altar, parece llevarnos a todos a un mundo nuevo, en el cual la duración del tiempo cambia de sentido. En la santa misa, el Padre `Pío irrigado de lágrimas    y pienso en los pecados que, él carga sobre sí, cada día, después de interminables horas de confesionario.

                                                                                                    pinacolada